El hombre fija la vista en un punto y parece perder la noción del mundo. Abandona su respuesta a mitad de camino. Silencio frío y un rumor de viento confluyen en la escena. Cuatro, cinco, seis segundos. Acaso indaga en el mar turbio de sus recuerdos, explora situaciones vividas, se atiborra de imágenes pasadas. Llega a un punto donde se confunden la realidad y el pasado; puede que olvide el porqué se encuentra allí, quieto, con la mirada enfocada hacia atrás. El hombre continúa con su discurso mudo. Nueve, diez, once segundos. No emite sonido alguno. La situación es extraña. El sol del atardecer choca contra él y le produce un brillo en los ojos. Hay algo allí que parece moverse. Algo se mueve, sí, es una pena húmeda que brota de sus pupilas, que busca su cauce natural. Su cuerpo es grave y es denso. Su rostro culpa demasiados días. Catorce, quince… Momento. Cambia su postura. Cierra los ojos con fuerza y resopla la nariz. Emite un carraspeo que suena a dolor, a vida difícil, a una respuesta cortada.
-Disculpe joven –dice finalmente-, pero lo que le dije es todo lo que sé.
El hombre se despide. Da la vuelta y camina por un sendero de tierra, repleto de ramas secas. No mirará hacia atrás en ningún momento.
-Disculpe joven –dice finalmente-, pero lo que le dije es todo lo que sé.
El hombre se despide. Da la vuelta y camina por un sendero de tierra, repleto de ramas secas. No mirará hacia atrás en ningún momento.

1 Comments:
jopi! vos cual de los dos sos?
\saludos desde lejos
los extrano. a uds y asu música
saludos
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