<!-- --><!-- --><style type="text/css">@import url(http://www.blogger.com/static/v1/v-css/navbar/697174003-classic.css); div.b-mobile {display:none;} </style> </head><body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener("load", function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <iframe src="http://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID=14501991&amp;blogName=Pajaritos+de+papel&amp;publishMode=PUBLISH_MODE_BLOGSPOT&amp;navbarType=BLUE&amp;layoutType=CLASSIC&amp;searchRoot=http://pajarosycuervos.blogspot.com/search&amp;blogLocale=es_AR&amp;homepageUrl=http://pajarosycuervos.blogspot.com/&amp;vt=-6515298635605609906" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" frameborder="0" height="30px" width="100%" id="navbar-iframe" allowtransparency="true" title="Blogger Navigation and Search"></iframe> <div></div>

Rewind

sábado, diciembre 04, 2010


Como todos, supongo, también tuve una vecina a quien junto a mi grupo de amigos del barrio sospechábamos bruja. Vivía sola, salía poco, la acompañaba siempre una mirada entre colérica y abatida, hablaba lo justo y necesario. Aún hoy recuerdo con un poco de pena y remordimiento el vértigo y la excitación que me producía jugar al ring raje con su portero. Una tarde, en los márgenes de la canchita de fútbol, se nos presentó su nieto, que había ido a visitarla. Lo saludamos con algo de menosprecio y no lo invitamos a jugar. Lo incluimos, sí, en la posterior ronda de Coca Cola, para tener un aporte económico extra. Buen pibe, normal, pero nunca se integró del todo en las sucesivas veces que aparecía de visita y ninguno se animó jamás a confesarle las conjeturas que hicimos en torno a su abuela.

Muchos años más tarde nos volvimos a cruzar, cuando vino a mi local a comprar varios paquetes de hojas A4. Lo reconocí, estaba bastante parecido. Soy pésimo para los nombres, pero lo compenso con cierta habilidad para la memoria visual. Me presenté y le pregunté si se acordaba de mí. Él conservaba una imagen vaga y confusa de nosotros, como retazos somnolientos. Le consulté si alguna que otra vez regresaba al barrio y me dijo que sí, que en la casa de su abuela ahora vivía su madre y que él la visitaba periódicamente con sus hijos. Le daba un poco de lástima la actualidad del barrio, la violenta transformación de sus espacios, repletos de edificaciones graníticas y negocios de decoración. “Como que se perdió la mística del lugar”, dijo en un momento.

Publicado por Jopi
7:08 PM

1 Comments:

Blogger Petrovich said...

A Alexis Dovganj le gusta esto.

11:38 PM  

Publicar un comentario

<< Home